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RAFAEL BALDAYAC, DIA PARA LA CERO DISCRIMINACIÒN


Día para la Cero Discriminación
“Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas” Hechos 10:34
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó que el 1 de marzo de cada año sea honrado como el Día Internacional para la Cero Discriminación en el mundo. El tema de este año se denomina precisamente Cero Discriminación (Zero Discrimination Day 2018).
El órgano principal de las Naciones Unidas, sostiene que nadie debe ser discriminado debido a su edad, sexo, identidad de género, orientación sexual, discapacidad, raza, etnia, idioma, estado de salud (incluido el VIH), ubicación geográfica, situación económica o estado migratorio, o por cualquier otra razón.
Sin embargo, desafortunadamente, la discriminación continúa socavando los esfuerzos para lograr un mundo más justo y equitativo. Muchas personas enfrentan discriminación todos los días según quiénes son o qué hacen, expone hoy el importante organismo internacional.
En el Día de la Cero Discriminación el secretario general de la ONU, el ex–primer ministro portugués Antonio Guterres, vigente en el cargo hasta el 2021, destaca el derecho de todos a no sufrir discriminación.
La discriminación se define como toda acción u omisión realizada por personas, grupos o instituciones, que produce y reproduce desigualdades en el acceso a recursos y oportunidades (como la salud, la alimentación, la educación o el empleo) en favor o en contra de un grupo social y sus miembros.
Normalmente, la discriminación se utiliza para referirse a la violación de la igualdad de derechos por cuestión social, racial, religiosa, orientación sexual o por razón de género. Una persona no tiene que ser dañada para ser discriminada. Simplemente tiene que ser tratada «peor» que otros por razones arbitrarias.
Los afectados en la mayoría de los casos son los individuos pertenecientes a las denominadas minorías. Estas minorías son pequeños grupos dentro de una sociedad. Hay casos en que estos grupos no son pequeños pero aún así son rechazados.
¿Qué dice la Biblia acerca del racismo, prejuicio y discriminación? El primer punto a entender en este tema es que sólo hay una raza –la raza humana. Los caucásicos (personas originarias de Europa con determinados rasgos físicos, entre los que destaca el color pálido de su piel), africanos, asiáticos, indios, árabes, judíos etc., no son razas diferentes. Más bien son diferencias étnicas de la raza humana.
Étnico es el grupo de personas que pertenece a una misma nación o etnia. La palabra étnico es de origen griego “ethnos” que significa “nación, pueblo”. Se puede considerar como grupo étnico al
conjunto de personas que comparten las mismas costumbres, tradiciones, cultura, música, alimentación y cosas por estilo.
Todos los seres humanos tienen las mismas características físicas (con variaciones menores por supuesto). Pero lo más importante, es que todos los seres humanos fueron creados a la imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26-27). Dios ama al mundo entero (Juan 3:16). Jesús dio Su vida por todos en el mundo entero (1Juan 2:2). El “mundo entero” obviamente incluye todas las etnias de la humanidad.
Dios no muestra un favoritismo parcial (Deuteronomio 10:17; Hechos 10:34; Romanos 2:11; Efesios 6:9), tampoco debemos hacerlo nosotros. Santiago 2:4 dice que cualquiera que muestra discriminación es como un “juez con malos pensamientos.” En cambio, debemos “amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos” (Santiago 2:8).
En el Antiguo Testamento, Dios dividió a la humanidad en dos grupos “raciales”; los judíos y los gentiles. La intención de Dios fue que los judíos fueran un reino de sacerdotes, ministrando a las naciones gentiles. En vez de eso, la más de las veces, los judíos se volvieron orgullosos de su posición y despreciaban a los gentiles. Jesucristo puso fin a esto, destruyendo el muro divisorio de hostilidad (Efesios 2:14).
Todas las formas de racismo, prejuicio y discriminación son afrentas a la obra de Cristo.
Jesús nos enseña al final de Mateo 25 que todo lo que hagamos por el más pequeño de Sus hermanos, lo hacemos por Él. Si tratamos a las personas con desprecio, estamos maltratando a una persona creada a la imagen de Dios; estamos lastimando a alguien a quien Dios ama y por quien Jesús murió en la cruz.

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